miércoles, 21 de julio de 2010

Situación de la Pesca Artesanal en Chile por Hector Kol

Neoliberalismo y Naturaleza (XXII-2ª Época)
LA PESCA ARTESANAL EN CHILE: EL FIN DE UNA CULTURA
 Por Héctor Kol
Ex Programa Salmonicultura
AGO-Pescadores Artesanales de Aysén
Julio 2010.

La Pesca Artesanal es una Cultura, el producto neto de la relación social entre el Hombre y la Naturaleza que le rodea y que le sustenta, a decir de Fernando Mires, cientista social chileno radicado en Alemania. Una Cultura de producción orgánica, que no usa antibióticos, pesticidas, colorantes, pinturas antifouling, balsas jaulas de cobre, hormonas de crecimiento, modificaciones genéticas… ni una red de influencias en los Poderes del Estado ni en la prensa oficial.


Una Cultura en vías de extinción, sin embargo, por su incapacidad de sobreponerse a la profundización del modelo económico Capitalista Neo-liberal especialmente en los años de Gobierno de Ricardo Lagos, el principal operador del neoliberalismo en Chile, que le quitó los peces a una Cultura ancestral que navegó por los canales y fiordos de la Patagonia en los últimos 30 siglos.

Nada parece resistir el avance depredador de un Modelo que hace de nuestro tercermundista país una despensa para mantener, al norte del Río Bravo, el sacrosanto “american way of live”…

Ciertamente, las reformas a la Ley General de Pesca y Acuicultura (LGPA) que se aprobaron en el Congreso Nacional el 10 de Marzo pasado (último día de Gobierno de la Presidenta “Socialista” Michelle Bachelet) para permitir que las empresas salmoneras extranjeras y chilenas se apropien del Mar Austral chileno para pagar las deudas que acumularon durante los 20 años de fantasía publicitaria, culminan una labor de extinción programada de la pesca artesanal: la pesca Artesanal, hoy, es una Cultura y una actividad económica que existe sólo de manera formal… no tiene peces y tampoco un mar donde navegar.

La Pesca Artesanal, protagonista de épicas jornadas de resistencia a este Modelo Capitalista de Producción que nadie pidió, nada hizo para evitar que su territorio milenario fuera privatizado y con ello se le asestara un último golpe a la Cultura de los Hombres Libres a Mar Abierto. Mientras se le arrebataba su territorio, viajó  por Europa en las Comitivas Oficiales de los Gobiernos que le quitaban sus peces y luego su mar. Las candilejas de Palacio fueron más atractivas, para los dirigentes de la Pesca artesanal, que un mar fecundo y libre de salmoneras.

Lo que hizo la AGO-Pescadores Artesanales de Aysén para oponerse a ese despojo, fue una excepción dentro de la regla general de las organizaciones de pescadores artesanales que se mostraron indiferentes al proceso.

La AGO-Pescadores Artesanales de Aysén, una organización pequeña, sacó de sus cargos al Director Regional de SERNAPESCA-Aysén, al muy salmonero Alcalde de Aysén y hasta a uno de los Diputados integrantes de la Bancada Salmonera que en el Congreso Nacional (bajo la batuta de los Senadores Horvath y Escalona) defendió cada abuso cometido por esta industria tóxica.


La AGO logró hacer de este proceso una noticia mundial y debió sufrir las represalias del Gobierno de Michelle Bachelet: mi casa, en Agosto del año 2009, fue allanada y se me robaron los equipos computacionales que luego me devolvieron destrozados, sólo por el delito de ser asesor de la AGO en materias de salmonicultura.

Las repercusiones de ese proceso de Privatización del Mar aún no son asumidas por la pesca artesanal y sus dirigentes (el único “activo” que le queda a esta actividad) tampoco se han hecho cargo de sus responsabilidades por permitir que ello ocurriera.

Por el contrario, el proceso de descomposición interna de la actividad que ya  se conoce en Mehuín (Región de Los Ríos) con el caso del ducto CELCO-Valdivia, donde la antigua resistencia de la pesca artesanal al tendido del emisario tóxico se convirtió en abierta colaboración con el Grupo Angelini, se repite en otras partes del borde costero chileno, donde las empresas mineras, forestales y ahora las termoeléctricas, por un puñado de dólares, encuentran toda la disposición de los “primeros defensores del mar” para que puedan hacer de este un vertedero industrial.

Así, la pesca artesanal de la Región de Los Lagos, en Junio pasado, se ABSTUVO de votar a favor de los derechos a un Espacio Costero para los Pueblos Originarios en el borde costero de un territorio principalmente ocupado por huilliches y sus descendientes; en la Comuna de La Higuera (IV R) la pesca artesanal es el principal aliado de un proyecto termoeléctrico que usa al mar como materia prima; en la Región del Maule, un desastre ambiental causado por una fábrica de celulosa en el Río Mataquito fue “solucionado” con una negociación monetaria que fue lo último que recibirá de ingresos la actividad pesquera artesanal. Por supuesto, la fábrica contaminante seguirá en operaciones.

Así, se asiste al fin de una Cultura, que en su retirada se comporta como nunca antes lo hizo: tal como el modelo económico depredador que acabó con sus 30 siglos de tradición. La sardina austral ya no estará disponible para el consumo humano: se convertirá en harina y aceite de pescado para alimentar salmones en el exterior, tras un acuerdo alcanzado entre las “Consultoras” con la pesca artesanal en el Gobierno pasado; el Mar Patagónico ha sido seccionado en “Barrios salmoneros” sin oposición de la pesca artesanal (salvo la AGO-Aysén y una Federación de Magallanes) y los procesos de Zonificación del Uso del Borde Costero, marcados por las irregularidades en las X y XII regiones, cuentan con la total colaboración de la pesca artesanal austral.

Ahora, un nuevo responsable de este desastre cultural ha sido identificado por SERNAPESCA , el Diario El Llanquihue (filial de El Mercurio en la X Región) y la pesca artesanal de la Región de Los Lagos: el lobo marino es quien habría acabado con la actividad milenaria, devorándose el 80% de las capturas de la pesca artesanal, generando un daño mayor a la destrucción masiva del mar Interior de Chiloé y de los Canales aiseninos generados por las salmoneras. El lobo marino, habitante ancestral de canales y fiordos patagones, parte de la Naturaleza con la que se establecieron lazos de cooperación para dar origen a la Pesca Artesanal, ahora es un enemigo de la misma actividad, según una Consultora privada… y el Diario “El Llanquihue”:

“…Los pescadores artesanales de la zona ya no saben qué hacer. Y es que –según aseguran- la sobrepoblación de lobos marinos tiene a los hombres de mar sumidos en la miseria dados los graves daños que están causando a quienes se dedican a la extracción de la merluza en la Región… Alfonso Almonacid, del Sindicato Capilla de Isla Tenglo, relata que ellos atraviesan por una crisis producto del lobo marino, que no los deja trabajar: ‘Del 100% de la pesca, con el lobo perdemos el 80%’…”.

(Diario “El Llanquihue”, 13 de julio, 2010. Bajo el título “Lobos marinos causan un drama”)

El descarte de entre el 70 y el 80% de las capturas artesanales de merluza, es decir, la devolución al mar de ese porcentaje de peces capturados (y ya muertos) por imposición de las compañías españolas que determinan el tamaño comercial de las capturas, es ciertamente el principal problema de la pesquería de merluza austral.

La pesca industrial, incluida la de arrastre, instalada en los accesos de las biomasas al Mar Interior de Chiloé y canales del norte de Aysén, siempre fue denunciada como la responsable de la pérdida de un recurso que, hasta el gobierno de Ricardo Lagos, era 100% de la pesca artesanal. Y Ricardo Lagos NO ERA un lobo marino….

Pero a estas declaraciones de dirigentes de la pesca artesanal afectados por el Alzheimer, se contradicen fuertemente con la investigación científica que existe sobre el particular y que, ciertamente, no conocen el diario “El Llanquihue” ni el Servicio Nacional de Pesca (SERNAPESCA) dedicado aún a la geometría y a tocar la armónica, como cuando trazó los ya famosos Barrios Salmoneros.

En la publicación “South American sea lion and spiny dogfish predation on artisanal catches of southern hake in flords of Chilean Patagonia”, Publicado en el ICES Journal of Marine Science (67: 294-303) en octubre del año 2009, la investigadora Ana de la Torriente y colaboradores determinaron que la predación de lobos sobre la merluza austral era aproximadamente un 2% de lo capturado por la pesca artesanal.

La investigadora española no realizó este trabajo en alguna oficina con vista a SERNAPESCA en Valparaíso, sino a bordo de la flota pesquera artesanal del sector Hualaihué de la Región de Los Lagos y en el Golfo de Ancud, entre Octubre del año 2005 y Septiembre del año 2006, participando de 48 jornadas de pesca desde donde se tomaron las muestras respectivas para arrojar el resultado señalado: alrededor de un 2% de las capturas artesanales de merluza austral son afectadas por el lobo marino.

¿Cuál es el sentido de torcer lo que toda la pesca artesanal sabe respecto al descarte y la evidencia física que existe sobre dónde radica el verdadero problema?

Sin peces, nada hay para muestrear, no hay “pescas de investigación” que abastezcan a las Consultoras y a los dirigentes que reciben una fracción de lo que cada Consultora genera por pesar pescado. El lobo marino es el último recurso por depredar y el chivo expiatorio para el desastre ambiental causado por la salmonicultura y por la flota industrial sorprendida, una y otra vez, en las aguas interiores de las X y XI Regiones que la propia Ley de Pesca le reserva a la pesca artesanal.

Un hermano de esta actividad milenaria, que evolucionó y creció junto a la Cultura de la Pesca Artesanal en el Mar de la Patagonia chilena, será probablemente cazado o exportado vivo a China, cargando las culpas de lo que la propia artesanal no fue capaz de hacer: defender su Mar ancestral y dotarse de dirigentes que sirvan a la pesca artesanal… y no para que se sirvan de ella.

Será, en los mares australes, la peor de las despedidas para una Cultura que garantizaba una alimentación sana para todos los chilenos y un símbolo de la libertad , del trabajo solidario y el esfuerzo que sólo la “tormenta perfecta” (el Neoliberalismo Capitalista más la Concertación) fue capaz de extinguir.


Héctor Kol