lunes, 8 de octubre de 2012

Ducto de CELCO ¿Dónde tirar la cadena del desarrollo?



Días tensos se viven en el litoral norte de Los Ríos, sobre todo en Mehuín, a la espera de la resolución del Consejo de Ministros sobre el ducto de la Celulosa Arauco que descargaría desechos líquidos desde la planta de celulosa de San José de la Mariquina.


Esto coincide con el próximo fallo que el juzgado civil de Valdivia deberá dictar por el desastre natural ocasionado en el río Cruces en el año 2004. En las últimas semanas se ha conocido de reuniones extrajudiciales entre abogados de Celulosa Arauco y del Consejo de Defensa del Estado. En busca de qué, muchos se preguntan.

El escenario actual no permite la salida del ducto al mar: Hacerlo implica pasar por sobre áreas de manejo y espacios costeros y marinos solicitados por comunidades lafkenche al amparo de la ley, así como la amenaza a espacios ceremoniales de esas mismas comunidades.
Por José Luis Vargas

El conflicto en la bahía de Mehuín entre comunidades mapuche lafkenche y Celulosa Arauco (Celco) está lejos de terminar. Pese a que una serie de obstáculos impiden el avance del ducto, la empresa se obstina en seguir con su proyecto, gracias a los cuestionados permisos otorgados por la Comisión Regional de Medioambiente (COREMA) en 2010.

Según representantes del Comité de Defensa del Mar, la empresa ha querido evitar la presencia de los pueblos originarios en este conflicto, al no tomar en cuenta las solicitudes de espacio costero marino (ECMPOs) realizados por comunidades lafkenche al amparo de la ley 20.249, desconociendo además la existencia de espacios ceremoniales y antiguos cementerios que están por sobre el trazado del ducto.
El proyecto de celulosa Arauco contempla construir una cámara elevadora para vaciar las descargas de desechos tóxicos al mar. Dicha edificación ya fue objetada por la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) otorgada por la Corema.
“La RCA le obliga a CELCO a no tener este tipo de construcciones que dañen el paisaje”, indica Eliab Viguera, vocero del Comité de Defensa del Mar, agregando que, “el lugar donde se pretende construir la polémica obra, choca con un derecho que reclaman las comunidades bajo el resguardo de la ley lafkenche, el cual fija claramente cuáles son las playas y terrenos de las comunidades, donde Arauco pretende construir”, da a conocer Eliab Viguera.

Eliab Viguera

Según el dirigente, las instalaciones que podría hacer la empresa sobre los espacios solicitados por las comunidades representan una verdadera discriminación hacia los pueblos originarios “…porque el estado debe poner los medios y recursos para hacer las mediciones necesarias y de este modo determinar las coordenadas de los espacios costeros que pertenecen a las comunidades que están siendo pasados a llevar por CELCO”, explica.
Otro de los puntos que entorpece la salida de un ducto al mar tiene que ver con las áreas de manejo.
“Toda la costa desde Queule hasta el sur de Corral tiene áreas de manejo; hay un murallón, no importa en manos de quién estén las áreas; legalmente no pueden ser tocadas por nadie”, precisa Boris Hualme, miembro del Comité de Defensa del Mar y vocero de las comunidades lafkenche opositoras al ducto de CELCO.

La ley que frena el “desarrollo”
Los voceros del Comité de Defensa del Mar también tuvieron palabras para referirse al tratamiento mediático realizado por el diario El Mercurio de Santiago, respecto a la ley lafkenche, cuando el jueves 16 de agosto, en su sección Economía y Negocios, publicó una nota periodística titulada “Ley Lafkenche mantiene paralizados 475 proyectos de inversión”, y el domingo 26 de agosto fue motivo de una editorial en el propio diario. Según El Mercurio, la ley lafkenche iría en contra del desarrollo, incluso para la pesca artesanal pues estaría paralizando proyectos emblemáticos como el ducto de CELCO en Mehuín, repercutiendo negativamente sobre los niveles de vida de las comunidades indígenas.

Boris Hualme

“La ley lafkenche está sufriendo un ataque infundado para darle curso al ducto y otros intereses. No es una normativa excluyente como señala El Mercurio; nadie que sea de una comunidad y postule a un espacio costero marítimo es beneficiaria exclusiva de ese espacio; la ley no ha pretendido quitarle el derecho a nadie”, declara Eliab Viguera.
Boris Hualme en tanto, sostuvo que detrás de este tipo de anuncios mediáticos, se visualiza una actitud racista por parte del Estado y el empresariado más duro del país:
“¿Por qué dicen que la ley lafkenche detiene el progreso y no dicen lo mismo cuando se trata de otras leyes? Se ve una mentalidad racista por parte del Estado… ”, enjuicia.

CELCO en Puringue
Las comunidades mapuche “Rayen Mapu” de Puringue Rico, Puringue Pobre y “El Nogal” que integran el Lof Puringue, ubicado al norte de la localidad de San José de la Mariquina se han convertido en uno de los principales opositores y trabas para los planes de la empresa CELCO.
En Puringue existe un complejo sociocultural, compuesto por un nguillatuwe y a pocos metros se encuentra un “eltun” (cementerio mapuche). En medio de este espacio CELCO pretende hacer pasar el ducto, lo que las comunidades rechazan, negándose a vender, expresando su voluntad de no permitir la transgresión de sus sitios sagrados
Isela Manríquez Manquelafquén, presidenta de la comunidad Puringue Rico, recuerda que cuando la Comisión Regional del Medio Ambiente (COREMA) de Los Ríos aprobó en febrero de 2010 el proyecto de CELCO, “la primera resolución decía que tenían que entregarnos 200 millones en efectivo pero la empresa apeló y buscaron mitigar a través de proyectos sociales sin conseguir el respaldo de nuestras comunidades”, explica y añade: “Otra de las medidas de mitigación que la Corema le exigió a CELCO fue la compra y entrega del espacio ceremonial a las comunidades”.
En tanto, Luis Llanquimán, otro de los voceros de Puringue Rico señala: “La empresa ha buscado desesperadamente comprar los terrenos en forma de tramos que le permitan conseguir los espacios para ir sacando el ducto hasta el mar pero no lo están consiguiendo”.

Camilo Tripailaf y Luis Llanquimán

Para los comuneros de Puringue la situación es completamente extraña: ¿Cómo una empresa les va a comprar un terreno sagrado que siempre les ha pertenecido y luego se los va a regalar?.

Atropello en Lingue
Las comunidades se oponen a lo que sería un gran grave atropello cultural, considerando que todos los años en ese lugar se realiza el nguillatún donde participan las 3 comunidades que integran el lof Puringue.
Otro de los puntos preocupantes es la intervención que se produciría en el río Lingue, utilizado desde tiempos ancestrales para dar agua a los caballos durante la realización de la ceremonia y donde las comunidades tienen derechos de agua solicitados a la altura del trazado.
“Ellos (CELCO) cortarían en 2 partes nuestro espacio ceremonial (nguillatuwe y cementerio). Quieren pasar por un callejón que es la puerta de entrada a nuestra pampa de nguillatuwe: El atropello cultural va a ser muy fuerte”, revela con preocupación Camilo Tripailaf, werken del lof Puringue.
El nguillatún de Puringue es de tan larga data que Isela Manríquez, no recuerda con exactitud desde cuándo se realiza la ceremonia: “Nuestro terreno de nguillatún es ancestral; no tenemos memoria de los tiempos desde que se viene haciendo”, relata.

La pampa donde se realiza el nguillatún en Puringue

Según la dirigente, los permisos ambientales otorgados a CELCO y los planes de la empresa por colocar el ducto en la zona demuestran “el nulo conocimiento de nuestra cultura por parte de la empresa y las autoridades que aprobaron”, dice la dirigente.

Preocupación ciudadana
Una de las deudas pendientes que la empresa CELCO mantiene con la justicia y la opinión pública es el esclarecimiento del daño generado en el Santuario de la Naturaleza Carlos Andwanter, el año 2004, con la contaminación de las aguas del río Cruces, donde masivamente murieron o emigraron los otrora tradicionales cisnes de cuello negro. Por este caso, el Consejo de Defensa del Estado (CDE) presentó una demanda civil contra celulosa Arauco, cuyo resultado será dado a conocer los próximos meses.
La agrupación ciudadana “Acción por los Cisnes”, que ha seguido de cerca el tema y el actuar de la empresa, esperan que el fallo del juzgado civil de Valdivia sea contundente, si bien la empresa ha realizado esfuerzos desmedidos para evadir su responsabilidad en el desastre ambiental: “Todo apunta a que ellos fueron los responsables, los peritajes que se han realizado arrojan que la responsabilidad del desastre del río Cruces fue producto de la descarga de desechos tóxicos realizados en el santuario por Celulosa Arauco”, asegura Ximena Rosales de Acción por los Cisnes.
El fallo debiera marcar un precedente cuyas sanciones aseguren que el desastre del río Cruces no se replique en la bahía de Mehuín:
“La solución de Celulosa Arauco es cambiar el lugar de contaminación, transportando los residuos industriales líquidos (riles) de un lugar a otro; el ducto al mar no es la solución”, alerta Rosales y luego advierte: “Viene el ducto al mar y la empresa aumenta su tonelaje. Pienso que eso no es viable por eso es importante que se conozca la verdad de lo ocurrido”, expresa.
“En otros países del mundo, nadie está dispuesto a contaminar su ecosistema y se obliga a las empresas a contar con piscinas privadas; en Alemania las empresas deben quemar todo lo que se produce pero acá no se ve voluntad de tener otro tipo de manejo”, señala la vocera de la agrupación ambientalista.